miércoles, 27 de mayo de 2009

Coco Chanel: "Las personas aburridas son tóxicas"



Hija natural de una tuberculosa y de un vendedor ambulante, que desaparecía largas temporadas carretera adelante sin dejar más rastro que olor a alcohol, deudas de juego y sospechas de infidelidad, Gabrielle Chanel nació en un hospicio de Saumur, el 19 de agosto de 1883. En permanente situación de escasez, sobrellevó a duras penas sus primeros años de infancia junto a sus cuatro hermanos.

Con 12 años, tras la muerte de su madre, su padre la aparcó en el hospicio de Obazine. Gabrielle nunca superó aquel abandono. "Quería suicidarme. Durante mi infancia sólo ansié ser amada. Todos los días pensaba en cómo quitarme la vida, aunque, en el fondo, ya estaba muerta. Sólo el orgullo me salvó". Un orgullo que, años después, le llevó a su venganza. Transformar su humillante uniforme negro del orfelinato en bandera del buen gusto: un Chanel.

Chanel odiaba a su familia. "No me gusta. Se nace en ella pero no con ella. No conozco nada más espantoso que la familia". Un desprecio que se convirtió en el motor de su triunfo: liberar a las mujeres del rígido guardarropa de la belle époque. Durante los años veinte y treinta, armada con sus tijeras, acortó faldas, desplumó sombreros, rasgó ballenas, deshizo rellenos... En su lugar, impuso el humilde vestuario de una hospiciana: los jerséis de punto de los marineros, los pantalones de los mozos de cuadra, la piel morena de las campesinas, el vestido negro de las incluseras... El uniforme de la mujer moderna, que aún perdura


De una gran personalidad, con belleza sensualmente discreta, femenina y menuda figura, pelo corto casi varonil, nada la detuvo cuando en 1905 resolvió convertirse en cantante de un cabaret, oficio que desplegó por tres años y que la introdujo en el mundo de divertimento y las relaciones amorosas pasajeras. De estas relaciones Coco Chanel esperaba obtener los fondos para su gran sueño, ser una renombrada modista.

Su sobrenombre de "Coco", diminutivo de mascota, se lo debe precisamente a las tías que la cuidaron, pero otros aseguran que surgió como una suerte de nombre artístico, a partir de las melodías que entonaba.

Guiada por su espíritu libertario no tuvo complicaciones para vincularse con adinerados hombres de la sociedad europea ni con estrellas del cine. Ocultó además celosamente su humilde pasado mintiendo sobre sus orígenes.

En el verano de 1914, con el comienzo de la guerra, París se quedó desierto. El gobierno se atrincheró en Burdeos y las mujeres de la alta sociedad se refugiaron en Deauville, el centro de recreo más chic de Francia. Allí las esperaba Chanel, al frente de la única boutique abierta. Sin competencia, esta vez no se conformó con los sombreros. Junto a los tocados, propuso chaquetas de lana, blusas marineras, faldas rectas, jerséis... Prendas prácticas y ligeras, perfectas para tiempos de guerra e inspiradas en los uniformes de los mayordomos, los marinos y los mozos de cuadra. El éxito fue rotundo. El vestuario de la mujer moderna había comenzado. "Muchas damas elegantes habían llegado a Deauville. Hubo que vestirlas. El tejido escaseaba. Corté unos jerséis como los que yo misma llevaba. Al final de ese primer verano de guerra, había ganado 12.000 francos oro". Con el éxito de Modas Chanel nació la independencia de Coco. La antigua mantenida se había convertido en una de las primeras empresarias del siglo.

Fue la primera diseñadora que lanzó una fragancia; se trataba de Chanel Nº5



Poco a poco, Capel fue alejándose de París. Sus citas con una costurera y su origen judío pesaban en su incipiente carrera política. Para lavar su imagen se casó en 1919 con la hija del barón de Ribblesdale, pero nunca rompió con Chanel. El 22 de diciembre, cuando viajaba hacía Cannes desde París, donde acababa de dejar a Coco, su coche dio tres vueltas de campana. La soledad comenzó a roer la sombra de la costurera y ya no la abandonaría nunca. Ninguno de sus amantes se llegará a casar con ella.

Destrozada por la muerte de Capel, la lengua de Chanel comenzó a afilarse. Buscó consuelo en el libertino duque Dimitri de Rusia, primo del último zar, 11 años menor que ella. Su romance duró menos de un año. La ruptura fue amistosa. Era lógico que un duque venido a menos regalase su título a una millonaria casadera con afanes nobiliarios, la norteamericana Audrey Emery. Entretanto, Coco había lanzado el perfume que la convertirá en una de las mujeres más ricas del mundo, el Chanel Número 5. De un duque sin posibles a otro millonario, el hombre más rico de Europa: el duque de Westminster. Mientras, la maquinaria Chanel de hacer francos era imparable. En 1926 volvió a jugar fuerte. Sentada en la ópera, al ver a todas las damas de París vestidas de rosas y azules, sentenció: "Voy a joder a todas esas mujeres con el negro". Ese año presentó su petit robe noire. "Antes de mí nadie hubiera osado vestirse de ese color. Durante años no hice más que vestidos negros. Los vendía como el pan. Hice fortunas".

En 1931, cuando Chanel se encontraba en la cumbre de su carrera, el tren del matrimonio volvía a dejarla plantada. Si Capel había buscado una noble; y Dimitri, una millonaria; el duque deseaba un heredero. Chanel tenía 48 años. Hugh prefirió llevarse a la vicaría a la joven y fértil Loelia Mary Ponsoby. Coco le dedicó al noble el mejor de sus cortes, el de mangas: "Hay muchas duquesas de Westminster, pero sólo una Coco Chanel", sentenció.

A los 49 años, creyó haber encontrado, por fin, al hombre de su vida, el vasco Pablo Iribarnegaray, un caricaturista polifacético, que firmaba Paul Iribe. "Mis relaciones con él fueron pasionales. Cómo detesto la pasión. Qué espantosa enfermedad. El apasionado es un atleta, no conoce el hambre ni el frío, vive de milagro". Sus planes de matrimonio se deshicieron el 21 de septiembre de 1933: Iribe falleció de un infarto en una pista de tenis. Coco volvía a estar sola, a los 52 años. Incapaz de conciliar el sueño, recurrirá a la morfina. Su única compañía desde entonces.

Cuando los vientos de guerra volvieron a sacudir a Europa, Chanel clausuró su tienda. "Tenía la sensación de que terminaba una época y de que jamás volverían a hacerse vestidos". Sus sospechosas relaciones amorosas y políticas con diplomáticos alemanes durante la guerra prolongaron su retiro durante 15 años.

Sin embargo, Chanel no había dicho su última palabra. En 1954 inició su desembarco. Tenía 71 años, y Christian Dior con sus corsés se había adueñado del trono de París. Con su instinto de siempre, Chanel volvió al contraataque. Su estrategia, la misma que en los años veinte: liberar el movimiento de las mujeres. Tranquilamente rehizo la línea Chanel. Por segunda vez en su vida modificaba el armario femenino e imponía su estilo en las calles.

Chanel decía que hay que hablar de la moda con entusiasmo, pero sin exagerar, sin poesía, sin literatura: "Un vestido no es ni un cuadro ni una tragedia". Sin embargo, su esfuerzo fue el de alguien obstinado en trascender. Fumando sin parar, haciendo gala de que convirtió en símbolo de lujo la bisutería barata y la comodidad para las mujeres en un gesto de elegancia, Chanel supo expresar como nadie que nada nos engancha tanto a las personas como sus defectos. Por eso, retorcida en su chaqueta de tweed, permanece: "Sólo espero del mundo ingratitud. ¿La auténtica generosidad no consistirá acaso en conocer la ingratitud y aceptarla? Si me abandono, sé que la melancolía me espera con la boca abierta... Las personas aburridas son tóxicas, la bondad me molesta y la sensatez me desborda. Siempre que he hecho algo sensato me ha dado mala suerte. En resumen, esto es lo que soy. ¿Han entendido? Pues bien, también soy todo lo contrario".

Pero su vida solitaria dominada por la artrosis y la morfina, terminó en forma tan impredecible como la vivió. El 10 de enero de 1971, sola en su departamento ubicado en el hotel Ritz, con vista a la Place Vendome, y a los 87 años.

Chanel había salido a pasear y cuando volvió al hotel se sentó a ver la tele mientras le preparaban la cena. Con ella estaba su sirvienta personal. Chanel la hizo apagar la tele, se echó en la cama un rato y de repente llamó a su sirvienta a socorrerla. La sirvienta cogió una aguja y mientras la retiraba Chanel dijo "así es como se muere". Chanel fue enterrada en Suiza. Su cuerpo yace en Lausanne, resguardado por cinco leones de piedra.

Actualmente la casa de moda Chanel sigue funcionando a todo ritmo siguiendo la moda más actual a mano de
Karl Lagerfeld.



Sus frases más célebres:

  • "El buen gusto estropea ciertos valores espirituales auténticos: como el propio gusto."

  • "La moda reivindica el derecho individual de valorizar lo efímero."

  • "La moda se pasa de moda, el estilo jamás."

  • "Todo lo que es moda pasa de moda."

  • "Una mujer puede darlo todo con una sonrisa y recuperarlo después con una lágrima."

  • "El perfume anuncia la llegada de una mujer y alarga su marcha."

  • "No existen mujeres feas, sino mujeres vagas" o "No existen mujeres feas, sólo mujeres que no saben arreglarse"

  • "El lujo es una necesidad que empieza cuando acaba la necesidad"

  • "Se triunfa con lo que se aprende"

  • "Una mujer tiene la edad que se merece"

  • "Una mujer sin perfume es una mujer sin futuro"

  • "Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres."




7 comentarios:

jor.G3/CANTOS dijo...

great post!!

mario dijo...

sin duda,tuvo una apasionante y dura vida.Me guardado todas sus frases.Por cierto en mi blog estamos de celebración,que quieres tarta o flan?jaja dW!

No-sin-mis-chancletillas dijo...

Jor.G3/CANTOS: Gracias guapo!!

mario: Es una mujer fuertisima,y con un fuerte caracter, la verdad me la descubrio mi profesor de makillaje que es Francesa y ella la adora. Besoss, y felicidades por el año!!

Serchileo dijo...

me quedo con: la moda se pasa de moda, el estilo jamás!! una de sus mejores frases.. Estoy impaciente por ver la película.

Reales dijo...

Neneeeeeeeeeeeeeeeee menudo post!!!!, fantástica recopilación de datos para uha mujer increíble.

Mil besos

preppy.dude dijo...

Eh amadoo el post, que manera de vivir!
Gracias Coco Chanel

Anónimo dijo...

Il semble que vous soyez un expert dans ce domaine, vos remarques sont tres interessantes, merci.

- Daniel